viernes, 22 de marzo de 2013

Hijos de Alcant: Fragmentos


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Alguien que despertara en las personas los más bajos instintos humanos.
Que les hiciera preguntarse “¿Por qué no?”,  ante un lógico “No puede ser”.
Que consiguiera que antepusieran  su propio ego, por encima de todo aquello, o aquel,  que les rodease.
Que ante la proximidad del túnel, les hiciera dudar entre la certeza de esa luz blanca, y lo que tras ella se encuentra…, y el lado contrario.

La zona oscura.

Esquivar esa fe y ese destino, a costa de renunciar a lo que son, con la fantasía de ser aquello que desearan.
Abandonar un lado, para ocupar otro.Aquel en el que ya se muestran exclusivamente vanidosos y egoístas.

Soldados de un ejército que se enfrentara  a ese ser superior, tratando de corromper a sus hijos,  y provocar el caos y las dudas entre ellos.
Las piezas negras de una partida de ajedrez,  que duraba ya siglos.

Un juego, una confrontación, tan ancestral como la vida misma.

El bien contra el mal.

Con las blancas…, Dios.
Con las negras…, “El Otro”.

El falso Cristo.
El Mal.
El Diablo.

Y el Diablo puede tener muchas formas…